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Rutas y espacios de vértigo en la isla de Madeira

Foto cedida AP-Madeira

La isla de Madeira, de origen volcánico, tiene unos espacios naturales excepcionales, en los que podremos disfrutar de actividades más tranquilas, para toda la familia, y algunas solo aptas para los viajeros más intrépidos. Si eres un adicto a las emociones fuertes y a la adrenalina, ¡tenemos tu plan perfecto!

Te mostramos 3 opciones para sentir vértigo, con diferentes niveles de dificultad:

1.       Para todos los públicos: Cabo Girâo, el acantilado más alto de Europa

Una de las cosas que no debemos dejar de hacer si visitamos la isla de Madeira, es acercarnos al Cabo Girâo, donde podremos visitar el acantilado más alto de Europa y el segundo del mundo, con 580 metros. Vistas excepcionales desde las que divisar todo el archipiélago y una bonita pasarela de vidrio transparente o “skywalk”, sorprenden a la multitud de turistas que recibe cada año.

En las cercanías hay varios funiculares, un final magnífico para una actividad de “altos vuelos.”

2.       Dificultad media: ruta de Porto da Cruz a Ribeira Seca

Una excursión de una longitud de unos 12 kilómetros y aproximadamente 3 horas de duración recorriendo parajes naturales muy cercanos a los acantilados de la isla cercanos a las localidades de Porto da Cruz y Ribeira Seca. No recomendada para personas que sufran de vértigo o niños, ya que en muchos puntos los caminos no tienen protección y pasaremos por sitios de una altitud considerable. En los tramos más complicados está instalado un cable de seguridad para ayudar a los excursionistas.

Además de las vistas panorámicas, podremos divisar Peña del Águila y un pequeño teleférico que comunica la parte alta y la zona más cercana a la costa. Se puede acceder a los puntos de inicio y final en autobús.

3.       Dificultad alta: ruta de Sao Jorge a Santana

Una senda de unos 3 kilómetros solo apta para los más aventureros, que cubre el antiguo camino por el que se transitaba antiguamente para acceder a estas dos localidades. La gran dificultad reside en un tramo que debemos hacer a través de una pasarela pegada al acantilado, donde veremos las olas romper metros más debajo. También hay pequeños trayectos en los que debemos pasar por un camino estrecho sin barandilla de seguridad. No es aconsejable para personas que sufran de vértigo o niños, aunque al ser corto, no necesitamos estar en una forma física impecable.

¿Te vienes a la isla de Madeira este verano? Con los vuelos directos desde el aeropuerto de Santiago tienes a 2 horas de casa miles de posibilidades de ocio. ¡No te las pierdas!

 

 

 

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